HOMOpolitano !!!

lunes, febrero 21, 2011

Cambio o Reasignación?

 
El término cambio de sexo se refiere al método que se aplica en personas transexuales para cambiar la apariencia de su anatomía sexual.

El término clínico adecuado para referirse al cambio de sexo es: "Cirugia de Reasignación Sexual" identificado con las siglas en inglés: "GRS", también conocido como Vaginoplastia.

El término "cambio de sexo" es poco preciso ya que el sexo en los seres humanos se presenta como un hecho en el cual se integran e interactúan diversos elementos íntimamente vinculados, es así que al factor representado por lo biológico, deben sumarse otros elementos de igual importancia como lo son el psicológico y el perfil jurídico-social.

Precisión Conceptual:
Desde el punto de vista científico se identifican hasta seis elementos que en su conjunto configuran la posición que desde el punto de vista sexual tiene el sujeto:

a) El dato cromosómico, constituido por un patrimonio celular heredado en el instante de la concepción y que consiste en 23 pares de cromosomas, 22 de los cuales son comunes a ambos sexos.

b) Los caracteres sexuales gonádicos, condicionados por lo cromosomático, representados por ovarios o testículos.

c) Los caracteres hormonales.

d) Los elementos genitales, representados por los caracteres externos que permiten una primera definición a efectos registrales.

e) Los elementos anatómicos o caracteres sexuales secundarios.

f) El elemento psicológico, cuya importancia ha sido puesta de manifiesto en los últimos tiempos, el cual es el resultado de vivencias, de sentimientos profundos que determinan manifestaciones típicas atribuibles a uno u otro sexo.

La importancia muy decisiva de la orientación psíquica se muestra en el hecho de que la psiquiatría, el psicoanálisis, la psicología y la psicoterapia, son impotentes para mudar la inclinación mental y adecuarla a los atributos físicos. Este tratamiento psiquiátrico falla sistemáticamente y, por ende, solo resta la solución inversa que es adaptar el cuerpo a la mente, instalación psíquica que se avizora como irreversible.

Es por ello que más que una transformación lo que ocurre es una estabilización y definición necesaria, para volver a asociar el conjunto con sus componentes elementales, devolviendo la armonía a todos los caracteres físicos y psíquicos.

Técnicas utilizadas:

- Vaginoplastia con inversión penil
- Colovaginoplastia
- GRS cosmética
- Clitoroplastia

Tratamiento hormonal:

El consumo de hormonas sintéticas (estrógenos sintéticos) o de origen orgánico (estrógenos naturales), permiten que las carácteristicas físicas se alteren para cualquiera de los dos sexos. En el caso de los hombres si se consumen hormonas femeninas la grasa se redistribuye hacia caderas y pechos, la forma del rostro cambia y los rasgos físicos se feminizan. En algunos casos el consumo de hormonas femeninas: estrógenos, van acompañados de antiandrógenos. En el caso de las mujeres que consumen hormonas masculinas están desarrollan barba en el rostro, se intensifica la cantidad de vello corporal, mayor masa muscular y facciones mas bruscas. Normalmente la hormona masculina: Testosterona es inyectada pues puede causar daño a ciertos organos si se consume por via gástrica.

Películas que tratan esta temática:

- Glen o Glenda, de Ed Wood. (1953)

- Mi querida señorita, de Jaime de Armiñán. Cabe destacar que esta película española fue estrenada durante el Franquismo.(1971).

- Cambio de sexo, dirigida por Vicente Aranda. (1976)

- 20 centímetros, de Ramón Salazar. (2005)

- Transamérica, de Duncan Tucker. (2005)






martes, febrero 08, 2011

Apolo y Jacinto

Vestigios griegos de una historia de Amor Homosexual...
Jacinto, el joven hijo del rey de Esparta, tan hermoso como los mismísimos dioses del Monte Olimpo, gozaba del amor de Apolo, arquero. El dios solía bajar por las orillas del río Eurotas, dejando desierto su santuario en Delfos, para pasar tiempo con su joven amigo y deleitarse con los placeres de los jóvenes. Cansado de su música y de su gran arco, Apolo hallaba descanso en pasatiempos sencillos. Ora llevaba a Jacinto a cazar a los bosques y calveros de las laderas de las montañas, ora practicaban gimnasia (una disciplina que posteriormente Jacinto enseñaría a sus amigos y por la que fueron famosos los espartanos). La vida sencilla despertó los apetitos de Apolo, a quien el muchacho de pelo rizado resultó más encantador que nunca. Apolo le entregó su amor sin restricciones, olvidando que se trataba de un simple mortal.

Una vez, durante una calurosa tarde de verano, los amantes se desnudaron, se untaron con aceite de oliva y probaron suerte en el lanzamiento de disco, cada uno de ellos intentando superar al otro. El disco de bronce volaba cada vez más alto. Finalmente, reuniendo todas sus fuerzas, giró sobre sí mismo hasta que dejó libre el brillante disco, que se alzó rápidamente, cual pájaro, cortando en dos las nubes hasta que, brillando como si fuese una estrella, empezó a caer.

Jacinto corrió a cogerlo, tanta era la prisa que tenía por lanzarlo, para demostrar a Apolo que, por joven que fuera, no era menos diestro que el dios en este deporte. El disco cayó por fin a tierra pero era tanta la fuerza que llevaba que rebotó y golpeó violentamente a Jacinto en la cabeza. Este gimió dolorido y cayó al suelo. La sangre manó en grandes cantidades por su herida, tiñendo de profundo carmesí el oscuro cabello del hermoso joven. 

Horrorizado, Apolo corrió hacia su amigo, se inclinó sobre él, dejó reposar su cabeza sobre sus propias rodillas e intentó desesperadamente cortar el torrente de sangre que salía de la herida, pero todo fue en vano. Jacinto cada vez estaba más pálido y sus ojos, siempre tan vivos, perdieron su brillo mientras su cabeza caía hacia un lado, como si fuese una flor del campo que se marchitase bajo los rayos del sol de mediodía. Con el corazón destrozado, Apolo gritó: "¡Te llevaron las garras de la muerte, amado amigo! Ay de mí, pues por mi culpa has muerto. ¿O debo culpar a mi amor? Ay, culpa de un amor que demasiado ama. ¡Si tan sólo pudiese expiar mi culpa uniéndome a ti en el viaje a los reinos desolados de la muerte! ¿Por qué he sido castigado con la maldición de la vida eterna? ¿Por qué no puedo seguirte?
Apolo sostuvo a su moribundo amigo junto a su pecho, mientras sus lágrimas caían a borbotones sobre su pelo manchado de sangre. Jacinto murió y su alma voló al reino de Hades. El dios se agachó y susurró suavemente junto a la cabeza del joven muerto: "Siempre vivirás en mi corazón, hermoso Jacinto. Que tu recuerdo viva también entre los hombres". Y, a una orden de Apolo de la sangre de Jacinto brotó una flor roja a la que nosotros llamamos jacinto y en cuyos pétalos puede aún leerse "Ay", el sollozo de pena que surgió del pecho de Apolo.

Así, la memoria de Jacinto pervivió entre la burguesía de Esparta, que honró a su hijo, a quien festejó durante tres días con las fiestas jacinteas. El primer día, lloraron su muerte y los dos últimos, celebraron su resurrección. 

Comentarios del mitógrafo

Estos mitos griegos están basados casi literalmente en restos antiguos, materiales hechos circular por mitógrafos modernos. Las fuentes van desde poetas a historiadores, desde dramaturgos hasta polemicistas paleocristianos. Por ello, debe tenerse presente que la forma que adoptan estas historias es la tardía, y llega a incorporar en muchos casos sensibilidades romanas.

Qué duda cabe de que jamás ha habido una versión "auténtica" de ninguna de estas historias, que fueron objeto de transmisión oral durante un periodo de dos mil años por una región que abarca tres continentes, desde el Mar Negro hasta las orillas del norte de África, un área que alberga en la actualidad a países tales como Bulgaria, Grecia, Turquía, Egipto, Italia, etc. No obstante, los mitos son el reflejo colectivo de un mundo en el que el amor entre hombres era totalmente compatible con vivir la vida sagradamente, una senda hacia el heroísmo y la divinidad.
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